París ha hecho, desde hace mucho tiempo, una extraordinaria labor de fomento turístico y, de una u otra manera, logra hacernos suspirar desde las primeras sílabas de sus pronunciación. A mi me encanta, aunque he sabido de varias historias de desamor cuando se apersonan por ahí y descubren que, bella como es, también resulta, tal cual, una ciudad enorme, llena de gente que muchas veces no está interesada en enamorarse de un extranjero. O cosas parecidas.
Lo que resulta innegable es que las personas en Francia tienen un cierto estilo al vestirse y caminar, que las distingue del resto del mundo. En el libro
"Parisian Chic. A Style Guide by
Ines de la Fressange", la elegante señora describe, punto por punto, qué es lo que hace una mujer -u hombre, claro- de esas latitudes para verse siempre
chic sin que parezca que lo intentó realmente.
Se los quiero compartir con mi interpretación, ya que la simplicidad es, muchas veces, lo que más hace falta ejecutar, de la mano con la seguridad de estar felices en nuestra propia piel.
1. Dile adiós al "bling bling": nada con logos llamativos o brillos sin ton ni son, es como hacerle promoción a las marcas y eso jamás lo permiten. Eso lo dejan para los accesorios.
2. El lujo se define por objetos y prendas que garantizan buen gusto, calidad y durabilidad más que la etiqueta de "carísimo"
3. Coordinar las prendas es un crimen, ¡mejor mezclar! Un bolso que pertenecía a la mamá o a la tía abuela con un suéter básico de cashmere y unos jeans cumplen esta regla: chic significa nunca comprar el vestuario completo que ponen en las tiendas, mostrados en maniquíes.
4. Explora. Ser creativo a la hora de comprar es invaluable, descubrir prendas de diseñadores locales, pequeñas y originales resulta mucho más costeable y divertido que hacer cola afuera de una tienda para comprar el objeto de deseo de todos. Hay que tener confianza en el propio talento para hacer mezclas de novedades con las prendas básicas que ya se poseen.
5. Si la prenda te sienta cómoda, ¡úsala! El secreto de un gran estilo reside en sentirte cómodo en lo que traes puesto. Ahora, cómodo no significa fachoso, porque además, siguiendo las reglas anteriores, tu clóset estará lleno de opciones que se pueden mezclar con inteligencia y buen gusto.
6. No es necesario amar a un ícono del estilo. Claro que puedes, pero ¡qué mejor si no es alguien famoso! Desde parientes (yo adoro el estilo de mi madre, no lo puedo negar) hasta algún artista poco conocido, mejor aprender de sus gustos y adaptarlos a uno mismo, que contestar siempre "¡Audrey Hepburn en Breakfast at Tiffany's!"
7. No te tomes muy en serio las reglas del buen gusto. Tómate libertades al mezclar tus prendas y agradece al mundo que existan alrededor tuyo personas que así lo hagan. La ropa es una expresión no verbal de quiénes somos y qué queremos, así que no temas resaltar mezclando colores, texturas, tamaños... Tomando algunos riesgos, vas a encontrar tu estilo personal ¡y eso es lo más importante!
8. Aprende a comprar. Ya sea que pidas ayuda a un personal shopper [yo lo hago, si te interesa ;)] o te informes por tu cuenta y aprendas a ser el tuyo propio, aprender a comprar con la cabeza fría te evitará llenarte de prendas que nunca te pones, ¡compleja situación entre tantas opciones en las tiendas!
9. Asimila las tendencias. Saber que algo está de moda es básico para mantenerse actualizada, pero no se trata de esclavizarse con las tendencias. Un detalle de lo "in" en tu look del día es más que suficiente si no te sientes con ganas de tomar riesgos todos los días.
10. Divide tu presupuesto de compras en dos: una parte para adquirir básicos de calidad, y otra para compras que llamaremos "impulsivas"de accesorios como collares, bolsas, cinturones, que enriquecen tu guardarropa. Conseguir una buena pinta es cuestión de calidad, no de cantidad. Y verás que necesitas menos de lo que crees.
11. Elimina lo que no es esencial. Guardar prendas basadas en "cuando pinte la casa, usaré esta camiseta" nunca funciona. Aprende a desprenderte y a mantener tu clóset ordenado. Y si acabas de comprar algo de lo que te estás arrepintiendo en cuanto llegas a casa, ¡no pasa nada si lo devuelves a la tienda! Fuera vergüenza.
12. Ubica cuáles son las prendas básicas de un buen guardarropa:
- Jeans sin incrustaciones brillantes, que te queden bien -ni grandes ni embarrados.
- Un blazer
- Una gabardina
- Un suéter de lana ligera o cashmere. De la mejor calidad que puedas comprar
- Camisetas que te quede al cuerpo, es decir, cómoda pero ni muy ancha ni muy pegada o corta
- Vestido negro, corto que puedas usar para un cocktail o una junta. Si no es negro, que sea en color neutro que vaya con tu tono de piel
- Unos tacones que sí aguantes. Los más actuales (y que siempre se pueden seguir usando) son los tonos nude
- unas ballerinas de buena calidad. De piel y sin suela de plástico.
Con estas prendas puedes hacer muchas combinaciones entre ellas y con prendas más arriesgadas.
Verás que si sigues estos consejos y te mantienes actualizada en lo que los caprichos de la moda muestran temporada tras temporada, muy pronto tu clóset y tú tendrán la mejor relación que puedes soñar.